Marceline Leigh: el día de la boda de tu hijastra se convierte en un tabú

Duración: 1:04:58 Enviado: hace 4 meses Enviado por:
Descripción: **Este fue un vídeo personalizado** ¡Es el día de la boda de tu hijastra! Estás ayudando con los últimos preparativos cuando decides ir a ver cómo está tu hijastra. Al entrar en su habitación, te encuentras con la imagen de tu hijastra vestida con lencería roja muy sexy, mirando otros conjuntos de lencería. En cuanto tu hijastra se da cuenta de tu presencia, se cubre el cuerpo y empieza a regañarte por no haber llamado a la puerta antes de entrar, y por no estar fuera asegurándote de que nadie estropee nada. Este es su día especial. Se supone que este día debe ser el más perfecto de su vida, ¡y tú eres la única en quien confía para que eso suceda! Tu hijastra solo tarda unos segundos en disculparse por haberte hablado mal. A continuación, te hace una petición sorprendente. ¿La ayudarás a elegir qué lencería se pondrá debajo de su vestido de novia? Aceptas inmediatamente y tu hijastra se vuelve un poco menos tímida y empieza a mostrarte los diferentes conjuntos. Al principio sigue intentando cubrirse parte del cuerpo e incluso te dice que te tapes los ojos o mires hacia otro lado cuando se cambie y esté desnuda. Pronto, sin embargo, se da cuenta de algo. Algo importante. ¡Tu polla está dura como una roca! ¡Tu erección se nota perfectamente a través de los pantalones! Pero tu hijastra reacciona de una forma sorprendente. Te dice que te desabroches los pantalones y empieces a masturbarte. Bueno, no hace falta que te lo repita. Mueves la mano arriba y abajo por tu polla dolorosamente dura mientras tu hijastra se prueba los últimos conjuntos de lencería. Está mucho más segura de sí misma, menos tímida, que antes. Ver lo excitado que te has puesto debe de haberla puesto muy cachonda. Te provoca con su cuerpo, te halaga y se compara con tu mujer, su madrastra. Realmente es mucho más sexy de lo que su madrastra jamás fue y tú nunca te has excitado tanto con tu mujer como ahora al mirar el cuerpo desnudo de tu hijastra. Los dos os ponéis rápidamente de acuerdo sobre la lencería, y entonces tu hijastra te dice que dejes de masturbarte. Ahora, quiere usar su boca para darte placer. Se pone de rodillas y empieza a chuparte la polla. Es más que excitante mirar a tu hijastra mientras te da placer y también escuchar todas las cosas traviesas y tabú que tiene que decir. Estás disfrutando muchísimo de esto y está claro que ella también, porque pronto tu hijastra te dice lo mucho que quiere que la saborees. Quiere tu cabeza entre sus muslos, lamiendo su coño empapado. Pero primero, quiere oírte decir que quieres saborear a tu hijastra. Después de decirle que tú también lo quieres, y mucho de hecho, ella se tumba en la cama y te encuentras cara a cara con su coño absolutamente empapado. Te agachas sobre ella, saboreándola mientras también miras hacia arriba a su hermoso rostro. Nunca antes habías probado un coño tan dulce. Y tu hijastra nunca antes había tenido un sexo oral tan bueno, ni siquiera por parte de su futuro marido. No tarda mucho en decirte que necesita tu polla dentro de ella. Pero, de nuevo, quiere oírte decirlo primero. Tienes que decirle que quieres follar a tu propia hijastra el día de su boda. Se lo dices con entusiasmo, antes de que ella se ponga a cuatro patas. Follas a tu hijastra por detrás. Empujando dentro de ella suave y lentamente antes de que ella empiece a mover el culo sobre tu polla. Cambias de postura y te tumbas en la cama, con la polla bien erecta, y entonces tu hijastra empieza a cabalgar y a rebotar sobre tu polla, ofreciéndote una vista espectacular de su hermoso cuerpo y de su estrecho coño tragándose tu polla. Pero eso no acaba ahí. Después de que ella rebote sobre tu polla un rato, la tumbas de nuevo sobre la cama y la penetras en esa postura. Lleváis un rato follando y dándoos placer mutuamente, y finalmente, ninguno de los dos podéis aguantar más para correros. Te tumbas encima de ella, con la cara cerca de la suya, y miras a los grandes ojos marrones de tu hijastra mientras os corréis juntos, llenando su estrecho coño con tu enorme corrida. Te corres tanto que, cuando te retiras, ves de cerca su coño maravillosamente hinchado y ves que el semen ya está goteando. Tu semen sin duda va a estar goteando de ella mientras la acompañas al altar, y quién sabe, quizá después del baile de la hijastra y el padrastro, los dos podáis escabulliros para una segunda ronda.
Categorías: Pobre Juego de roles